El devorador de ilusiones
Dicen que vive en las tuberías un ser alargado y gelatinoso, que visita a sus víctimas por las noches, mientras duermen. Dicen que este animal deposita un huevo negro de aspecto viscoso en el esternón de las personas, y que poco a poco este huevo se funde con la piel y penetra el hueso. Es por eso, que a la mañana siguiente uno nota una gran pesadez en el pecho, como si le faltara el aire. La cría crece muy rápido, y en lugar de brazos tiene ramas, que se extienden por todos los órganos de su huesped, de manera que éste se encuentra cada vez más cansado y soñoliento. Cuando el devorador es lo suficientemente grande, envuelve el corazón con una fina crisálida verde transparente y se desplaza hasta la nuca, donde consume todas las ilusiones que allí se encuentran depositadas. Cuando ya no quedan más ilusiones, el devorador se diluye, convirtiéndose en lágrimas que son derramadas por su víctima sin ser consciente de lo que ha sucedido. Dicen que nadie que haya pasado de los treinta ha conseguido evitar su visita.
One Response to 'El devorador de ilusiones'
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Muy bueno, Roberto. Me gusta mucho.
No sabía que también te dedicaras a escribir… ojito con ese vicio, que es incurable…