Ángeles caducos
Todas las relaciones tienen fecha de caducidad. Sin excepción. Las personas en sí, somos caducas. Llega un momento en que nos pasamos, nos agriamos, nos morimos.
Así, si las relaciones son caducas, ¿porque habríamos de plantearnos lo que va a pasar en el futuro en vez adentrarnos en el laberinto? Mi amigo Chucha, camarero de un antro poco frecuentado y barriobajero del que tal vez os hable otro día, conoció a una individua sobre la que, si no nos empeñamos en tratar de desmitificar aun sin conocerla, deberíamos decir, cuando menos, que es un ángel. Pero como todos los ángeles, María estaba de paso. Fueron sólo tres meses. Y la chica se escapaba lentamente entre los dedos de Chucha. Hasta que pocas semanas antes de desaparecer, se difuminó definitivamente, dejándole únicamente un sello en forma de beso depositado con suavidad sobre sus labios mientras dormía.
Chucha se quedó jodido, para que engañarnos. Pasó un mal rato el hombre. No tanto por lo que había perdido con su marcha, sino como por lo que no tendría en el futuro.
Pasó mucho tiempo, y un buen día, recibió una llamada del ángel. Afortunadamente no era a cobro revertido, pues ya se sabe que las llamadas desde el cielo cuestan caras. El ángel se le declaró. Le dijo que había sido tonta y que había perdido las alas debido a la tristeza que portaba desde hacía tiempo. Pero ya era tarde para Chucha, que había conocido y perdido otros ángeles que, de cuando en cuando, se posaban en su balcón.
One Response to 'Ángeles caducos'
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pienso que porque pensar en el futuro nos da ilusiones, es cierto que las relaciones son perecederas al igual que uno, solamente esta buscar una que su fecha de caducidad sea larga y que pudieras ser feliz con ella.
Un saludo desde saltillo, coahuila, mexico